Los proyectos no se retrasan por programar: se retrasan esperando un logotipo, unas fotos o el texto de «Sobre mí». Si llegas con esto preparado, una web sencilla se publica en una semana.
1. Un objetivo medible, no «renovar la imagen»
«Quiero que me lleguen presupuestos por WhatsApp», «quiero reservas directas», «quiero dejar de explicar el horario por teléfono». Con un objetivo así se decide qué va arriba y qué sobra. Sin él, la web es decoración.
2. El dominio, a tu nombre
Cómpralo tú, con tu correo y tu tarjeta, aunque lo configure otra persona. Es el único activo que no se puede recuperar si se pierde. Un .es o un .com, corto y fácil de dictar por teléfono.
3. Logotipo en un formato decente
Idealmente SVG, AI o PNG con fondo transparente y grande. Si lo único que tienes es el logo sacado de una foto de la furgoneta, dilo al principio: rehacerlo es trabajo aparte.
4. Fotos reales
- De tu local, tu equipo y tus trabajos terminados. Valen las del móvil si hay luz natural.
- Horizontales para cabeceras, verticales para móvil.
- Sin marcas de agua de otras webs y sin fotos de Google: eso es de otra persona y se puede reclamar.
5. Los textos, o al menos las ideas
No hace falta que escribas como un publicista. Contesta en un audio o en un documento: qué haces, para quién, qué te preguntan siempre, qué te hace distinto del de al lado y qué precios quieres que se vean. Con eso se redacta la web.
6. Datos legales completos
Nombre fiscal, NIF, dirección, teléfono y correo de contacto. En España, el aviso legal y la política de privacidad son obligatorios en una web de actividad económica, y la cookie de analítica necesita consentimiento. Si no quieres tu dirección visible, se puede indicar zona de servicio, pero los datos fiscales tienen que estar.
7. Accesos a lo que ya existe
- Panel del dominio (Hostinger, GoDaddy, IONOS...).
- Alojamiento actual, si hay web antigua.
- Ficha de Google, Analytics y Search Console, si existen.
- Redes sociales a las que vaya a enlazar la web.
Buscar esas contraseñas es, con diferencia, lo que más tiempo se come en los proyectos de webs que se rehacen.
8. Un correo del dominio
hola@tunegocio.com transmite otra cosa que tunegocio1985@gmail.com, y hace falta configurar SPF, DKIM y DMARC para que tus correos no caigan en spam. Son unos euros al año y se monta al mismo tiempo que la web.
9. Decidido quién la mantiene
Acláralo antes de empezar: quién cambia los precios en enero, quién sube las fotos del verano, a quién se llama si algo falla un domingo. Puede ser un plan de mantenimiento o puedes ser tú, pero no puede ser «ya lo veremos».
Preguntas frecuentes
¿Y si no tengo fotos ni textos?
Se puede salir igualmente: se escriben los textos a partir de una conversación y se usan imágenes de archivo con licencia mientras haces las tuyas. Es trabajo añadido, así que afecta al precio, pero no bloquea el proyecto.
¿Hace falta que compre yo el alojamiento?
No siempre. Una web estática moderna cabe en el plan gratuito de Vercel o Netlify, en una cuenta a tu nombre. Solo hace falta contratar servidor si el proyecto lleva base de datos o procesos propios.
¿Cuántas rondas de cambios entran?
En mis presupuestos, dos rondas de cambios sobre el diseño acordado. Conviene que esté escrito en cualquier presupuesto que compares: es la parte que más se dispara cuando no está definida.
Pregúntame lo que quieras, aunque no me contrates
Contesto yo, no un comercial. Si tu caso no me encaja te lo digo y te oriento igual.